No recuerdo el último sentimiento que ha pasado por mi persona. Ahora intento esquivar la situación y siento que mis ojos tienen miedo de ver caer las lágrimas que sienten vértigo de traspasar mi lagrimal y deslizarse por mis mejillas. Llorar no es signo de debilidad. Ahora sé que hay mucha más debilidad cuando no se puede llorar, cuando encierras cada lágrima en una caja e intentas no revivir esos momentos o decides borrarlos por siempre. Pero por siempre no existe, no es nada real. Siempre reaparecen, siempre reviven y vuelven a ti esas situaciones…
Decido olvidarme de todo, de lo cercano, de lo lejano incluso de lo aún no conocido. En este momento no necesito a nadie, ni siquiera a mí misma… puedo vivir sin nada, sin nadie, sin mí… y tampoco necesito sentir nada.
Increíble, realmente me ha llegado.
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