Y no le tengo miedo al futuro, le tengo miedo al no poder olvidarte. Y no le tengo miedo al tiempo, le tengo miedo a cada segundo transcurrido sin esas miles de sonrisas no vividas. No le tengo miedo al sentimiento, le tengo miedo a la persona. No le tengo miedo al qué dirán, le tengo miedo al qué dirás…No le tengo miedo al dejar de quererte, le tengo miedo al dejar de recordarte. No le tengo miedo a las circunstancias, le tengo miedo a los momentos sin ti. Le tengo miedo al no volver a verte, al ruido sin tus palabras, a los silencios que actúan como respuestas, a las miradas con desdén, a las respuestas que son silencios. No le tengo miedo a tu existencia, a tu vivir, no le tengo miedo al verte, al oír tu risa… Pero quizás si siento miedo al verte junto a ellas, sí le tengo miedo a tu indiferencia y desprecio.
Y sí, puedo escribir, pero a tu lado tengo que disimular. Tal vez ahora me esté perdiendo entre tanta palabra y ningún hecho… Dejé de volar y me hundí en el barro, recordé cada mirada perdida y no quise volver. Una voz me envolvió y supe reaccionar. Tal vez esa fue la mejor respuesta, quizás ahora si sea la hora de olvidar… Pero me guiará mi corazón y decidirá por mí. No volveré a sentirme extraña aunque no me llegue a conocer. No volveré a quererte tanto, ni volveré a dejarte de querer. Y me quedará terminantemente prohibido esperar lo inesperado.
Tienes grabado en tu medalla de cartón, la gran conmemoración en las batallas del amor.
``Ya no le quiero, es cierto, pero tal vez le quiero´´
Pablo Neruda.
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