Días oscuros, en los que no deseas nada ni a nadie. Esos días en lo que todo es negro y nada bueno. Esos días en los que tu humor es ingrato, en los que respondes antes los estímulos externos de una manera brusca.
Esos días en los que ni siquiera tú misma te soportas, entonces, es cuando piensas si realmente merece la pena estar así, vivir así… porque no tienes ningún motivo de estarlo, de sentirte de esa manera.
Piensa en que tú, realmente no sientes ni padeces como muchas de las personas que te rodean, esas personas que, en muchas ocasiones no tienen nada ni a nadie. Por eso agradece, agradece el tener siempre gente ahí, en lo bueno y lo malo, agradece también el hecho de vivir. Pero vive bien, sin enfados, sin dolores, sin sufrimientos indeseados, sin ninguno de esos motivos por los que tus días coloridos se oscurecen con el negro color de la tristeza.
Pero, también es cierto que todo no se puede tener en esta vida, es normal el sentirnos mal en algunos momentos. Es más, es de humanos el padecer ese sentimiento de dolor profundo que nos provoca el estar así. Supongo que los sentimientos están hechos para eso, ¿no? Para sentirlos en determinados momentos, para diferenciarlos, para vivirlos…
El problema, es qué tipo de sentimientos notamos en ciertas situaciones.

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