Porque nadie vive un amor igual a otro. Cada uno de los amores, de los sentimientos que desprendemos, de las caricias, las miradas, los gestos de afecto… todos y cada uno de ellos son totalmente diferentes.
Mientras uno cree que todo es perfecto otro puede pensar que es un gran error, pero lo vive, lo vive y lo deja pasar.
Son historias diferentes, mundos diferentes, cuentos de hadas complejos, historias con final feliz, historias que nunca acaban e incluso historias que nunca llegan a comenzar. Vueltas que da la vida, personas que te encuentras y hacen que todo cambie. A unas las recuerdas infinitas veces y piensas que ha sido bonito, pero a otras prefieres no recordarlas porque no ha sido precisamente un camino de rosas.
Vivamos historias, porque de todas esas historias, de todos esos errores que cometemos en ellas se aprende. Siempre sacamos de un mal momento algo bueno, siempre tenemos que recordar. Recordar lo bueno, lo malo y sacar el lado positivo de las cosas. Vivir en la felicidad que nos ha provocado y dejar lo malo pasar.

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