Miles de años sucediendo. Miles de mujeres rotas, miles de niños con infancias llenas de dolor, de llantos, de desesperación al ver lo que sus propios padres les hacían a sus madres.
El otro día, vi por la tele cuántas mujeres han muerto a manos de sus maridos, novios, parejas en este nuevo año. Quince mujeres muertas en tan sólo dos meses. Un poco impactante, ¿no? Siempre vemos en las noticias los crueles asesinatos que cometen hacia las mujeres, (con esto no digo que pase también lo contrario). Pero en la última década se le ha puesto más interés al hecho de la violencia de género. Mujeres que sufren durante años las humillaciones de sus maridos, los gritos, los golpes. Y, ¿en dónde quedan los niños? Sí, esos niños que sufren lo mismo e incluso más, por ver cómo su padre maltrata sin saciar a su madre.
Siempre se le achaca a este hecho los celos, que puede sentir el marido por cualquier persona cercana a su mujer, ó el extremo machismo del que son presos. Las medidas a tomar, todavía no son del todo justas. Unos cumplen una condena que no vale nada, comparado con la vida de esa persona y otros quedan impunes alegando padecer enajenaciones mentales.
Pienso que todo esto debería parar de una vez por todas, porque si no, ¿a dónde iremos a parar? Actuamos como animales, somos humanos, pero no actuamos como tales.
Fuimos nosotros los que le pusimos principio a este hecho, seamos nosotros los que le pongamos punto y final.

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