Atrévete a venir, atrévete a volar junto a mí, deja todo pasar, deja todo atrás, piensa por un solo momento en ti, en tu felicidad. Vuela acompañado por la persona, por esa persona que te espera, que quiere tenerte junto a ella. Vive, vive junto a mí, sueña junto a mí, duerme junto a mí, ríe conmigo, llora conmigo, corre conmigo…
Ven conmigo, sin temor, sin miedo, sin pensar en lo que piensen o digan los demás. Crece junto a mí, enseñémonos mutuamente el cómo vivir, el cómo estar, el cómo sentirnos.
Porque la vida fluye, junto a las personas, junto a los sentimientos, junto a todo lo que conlleva una vida. Una vida junto a alguien, una vida en plenitud, una vida llena de cosas por sentir, vivir, crear…
Escapémonos de todo lo que nos separa, huyamos de ese terror que siempre nos ha provocado el amor, corramos juntos agarrados de la mano hacia la nada. Pero teniéndonos el uno al otro, felices. Atrevámonos a hacer todo eso que siempre hemos soñado, pero nunca hemos hecho. Salgamos de una vez de todo aquello que siempre nos ha provocado dolores indeseados, vivamos por primera vez lo que es realmente el cariño intenso que nos provoca el estar así, unidos, juntos.
Estemos así por siempre, como si nos unieran costuras invisibles que no nos dejan separarnos. Sabemos que de un momento a otro acabará, por eso lo tenemos que vivir de una manera intensa.
Para que estemos solos, en un mundo sin fin en el que vivamos el uno del otro. Escondámonos de la multitud, del absurdo día a día, donde todas esas cosas que perturben no estén más en nuestras vidas, donde se esfumen esas dudas y esos miedos que nos quedan del pasado.
Seamos una sola persona, seamos siempre, seamos tú y yo, yo y tú. Pero seámoslo ahora.

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