Alzo mi copa y brindo desbordando un poco de veneno de serpiente. Aclaro mi voz y grito dejando notar un tono de ironía. Plasmo mis pensamientos, sin desbordar un solo ápice de cordura.
Brindo, hoy por todos aquellos que tienen y no dejan tener. Brindo, haciendo del reloj una espada contra el tiempo. Brindo, por esos momentos en lo que todo parece imposible. Brindo, sin dejar el pasado. Brindo, transformando el ahora en un después. Brindo, haciendo creer que todo esto puede ser bueno. Brindo, por aquellos que no dejan vivir ahora siendo yo la primera que no lo soporta. Brindo, prometiendo que el tiempo parece ser crucial. Brindo por el sol y por la lluvia. Brindo por la vida. Brindo por esos instantes tan vitales y de tan poca importancia.
Y no todo es bueno, ni tampoco todo parece ser malo. Pero, ahora no queda tiempo para pensar en nada bueno o al menos eso parece. Ahora, el mundo parece estar al revés. Personas que parecen tenerlo todo, pero que carecen de lo más vital. Personas ricas en sentimientos y que carecen de una buena posición social o económica. Personas que matan, personas que mueren. Unas que ríen, mientras otras están sumidas en un profundo llanto que parece no tener fin. Personas ricas en alegría, personas ricas en lo material. Personas pobres en valores… Personas, personas y más personas.
¿Realmente somos eso, personas? El índice de locuras que actualmente cometen esas personas, parece ser interminable. Locuras que nos ponen los pelos de punta a muchos, actos que nunca llegaremos a entender bajo ningún concepto. Personas que se comportan como auténticos animales. Animales que no merecen realmente ese calificativo, porque demuestran muy a menudo ser mucho más personas, que las auténticas personas.
Brindo, por el polvo en el que todos nos convertiremos. Y, de nuevo, brindo por los instantes menos importantes y que más nos llenan de felicidad día tras día.
No hay comentarios:
Publicar un comentario