Y es ahora cuando siento que el universo se desvanece, cuando cada cosa parece perder su forma inicial y desaparece de su lugar en el mundo. Es en esos momentos, cuando parece que todo da un giro y tu vida planeada casi al mínimo detalle desaparece sin dejar rastro alguno de lo que había llegado a ser. Es cuando sientes que las sonrisas empiezan a desaparecer y solo queda lugar para esas lágrimas que poco a poco empiezan a apoderarse de ti y de tu día a día…
Cuando solo había sitio para nosotros, cuando nuestra única ambición en la vida era compartir nuestro corazón, nuestras vidas que se habían fusionado formando la persona perfecta, con los sentimientos más puros, los pensamientos más claros y la mirada más sana. Justo sentía que jamás debía renunciar a nosotros, justo ahí en ese preciso momento todo desapareció… Arrasó todo lo que éramos, se extinguieron los buenos sentimientos y no quedó nada. Para poco después ver en el cielo, las migajas de nuestros corazones, las alas de nuestras almas y las lágrimas de nuestros seres…
Y el universo, desapareció dejándonos pues… muertos en vida. Esa vida que nunca llegó a ser la misma, la que se había transformado en un auténtico infierno angelical, luchando contra ángeles y demonios por la compra de nuestros sentimientos pasados y el sufrimiento de no poder estar juntos.
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