Sueños, imágenes caprichosas que se cuelan durante nuestras largas horas de descanso. Los sueños no son más que eso, imágenes disparatadas que hacen que por segundos seamos las personas más felices del mundo, pero que en otras ocasiones nos convierten en terrores vivientes… Los sueños están hechos para eso, para reír, llorar, vivir, morir. Solamente quedarán esas imágenes ya difuminadas en nuestro pensamiento. Nadie puede recordar sus sueños, porque de un momento a otro han desaparecido de nuestras mentes dejándonos esa sensación… la sensación extraña, como cuando le quitan un caramelo a un niño. Te deja desconcertado, en realidad no sabes qué ha pasado realmente, ¿ha sido cierto todo lo que me ha pasado? […]
En los sueños tenemos tiempo para hacer lo que siempre hemos querido hacer, en los sueños podemos amar lo que hemos odiado, odiar lo que por mucho tiempo hemos amado. Sueños que atrapan cada uno de nuestros sentidos y no dejan que seamos conscientes durante esos minutos e incluso horas en los que quedamos atrapados. Sueños que… aunque queramos hacer realidad, no serán más que eso… sueños.
Sueños, acto de representarse en la fantasía de alguien, imágenes irreales, sucesos representados sin fin conocido…
Y en ocasiones, para alguien llegas a ser un sueño.
Y como de la nada, habías llegado a convertirte en uno de mis sueños. Quizás el más importante de todos ellos...

No hay comentarios:
Publicar un comentario