Si es cuestión de confesar diré que nunca pienso en lo que realmente importa. ¿Sabías qué? Tengo por norma llorar por lo menos, una vez al mes. Confesaré que soy una persona con miles de defectos. Si es cuestión de confesar, gritaré que mis cantantes favoritos son los menos conocidos. Si es hora de confesar, prepararé café porque creo que esto irá para largo, no sé nada sobre fútbol, no entiendo el porqué de las cosas, no termino de comprender muchas situaciones…
Frecuentemente creo cosas sin sentido, es más si es cuestión de confesar nunca duermo las horas suficientes, casi nunca me termino de leer los libros que me gustan, nunca me aprendo las letras de las canciones, no sigo las series capítulo a capítulo. No preparo la ropa antes de salir, no me peino todos los días, no vivo para crecer, crezco para vivir. No río las humillaciones de las personas… no dejo que nadie tenga la última palabra, ahora confieso que tengo un humor de perros, que soy antipática, pero a la misma vez soy alegre. Bueno, creo que la mejor palabra para describir mi personalidad sería ``impredecible´´. ¡Se me olvidaba! Si es cuestión de confesar, confesaré que a pesar de ser una persona llena de miedos, me gustaría tirarme en paracaídas y sentir el aire traspasar cada poro de mi piel, alborotar mi pelo, sentir cómo voy contra el mundo. Gritar sin que nadie me recrimine, me encantaría crear nuevos sentimientos, escribir, cantar…
Es inevitable, es así y creo que nadie, ni siquiera yo misma lo podré cambiar. Siempre supe que es mejor, cuando hay que hablar de dos empezar por uno mismo.
¡Por cierto!, anoche pensé que seguramente el cielo esté cansado de ver la lluvia caer. Una más de mis creaciones sin sentido…
¡Ah! Y me fascina disfrutar de los pequeños placeres de la vida.

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