Mis días fueron hermosos, me levantaba feliz, contenta por empezar un nuevo día, con ansiedad para vestirme, maquillarme, peinarme, lo hacía por y para él, era mi droga tenía que alimentarme de ella, era tan satisfactorio que no podía parar de pensar en el momento de verlo, de cruzarme, estaba completamente enganchada a la satisfacción que me provocaba.
Pero como cualquier adicción no puedes vivir en ese estado de euforia constante, todo lo demasiado bueno, tiene una cara demasiado mala, y mucho peor cuando has estado consumiendo de la droga durante varios meses y de pronto te la quitan sin ninguna complacencia, sin ninguna tregua, se fue, se marchó definitivamente.

No hay comentarios:
Publicar un comentario