Y hoy me siento más que nunca con unas ganas inmensas de
cambiar el mundo. Mis ganas de vida sobresalen por cada poro de mi piel. Luchar
no es lo mío, pero no se me da nada mal. Y si esta vez he conseguido lo que me
he propuesto luchar para ello durante un año más no me costará tanto. Y hoy mis
ganas de crecer aumentan a un ritmo desorbitante. Hay determinados momentos en
nuestras vidas en los que parece que la vida nos está dando la espalda. Este
año no está siendo uno de los mejores de mi vida y el final del anterior
tampoco lo fue. Está siendo un año realmente duro. Un año en el que he visto
mis fuerzas flaquear de la manera en la que jamás lo había imaginado. Pero ha
sido un año en el que he tenido a las personas más importantes de mi vida a mi
lado. Y sí, te das cuenta de quiénes son los de verdad cuando los ves llorando
junto a ti. Cuando te secan las lágrimas, cuando consiguen hacerte reír en los
peores momentos de tu vida. Tengo a mi lado grandes personas. Tengo a mi lado a
las mejores personas que jamás podré encontrar en ningún otro lado. Tengo a mi
lado a las mejores personas, tengo a mi lado a esas mismas personas que en un
futuro seguiré teniendo.
Y como ya he dicho mis ganas de futuro en este momento no
dejan de reproducirse en mi mente. Tengo que agradecer y tengo que pedir
disculpas. Tengo que agradecer a esas personas todo lo que hacen día a día por
mí. Sobretodo tengo que agradecer a una en especial, sabes quién eres. Pero a
ti te tendré que agradecer durante toda mi vida. Tengo que agradecer a esas
personas que saben qué hacer, qué decir y cómo hacerme sentir. Tengo que pedir
disculpas a las mismas por no saber valorar los momentos, las palabras, los
hechos y a ellas mismas. Tengo que pedir disculpas por mí, por cómo he cambiado
mi forma de ser. Tengo que pedir disculpas, no he sido yo.
Pero tengo fuerzas, sé que puedo. Sé que podré, sé que esto
es solo una gran mala racha. Pero también sé que saldré de ella. Están
empezando a salirme bien las cosas. Te tengo, me tengo. He podido y me prometo
conseguir cada una de mis metas.
No me rindo, no me rendiré. Los que se rinden pierden la
lucha contra la vida. La guerra más dura es la de saber sobrellevar cada
momento de la vida.





