Y sabes esa sensación de querer por encima de todo y que el
tiempo para ese nuestro haya quedado pasado, ahí es cuando inspiras y vuelves.
Y eso de que cuando tú me quieras yo te quiero y que ese nombre grabado a fuego
queda fundido por un adiós que no se olvida. Y ya de nada sirve el te espero,
ahora nada cobra sentido.
Y yo, no es que ya no te quiera, pero cada día que pasa
despierto con más amor en mis venas. Una ración de recuerdos para
desayunar me espera desde que el adiós cerró una puerta en mi vida, la cual ha
dejado dañado mi corazón. Una lucha a contrarreloj tras la ducha que deja fríos
mis pensamientos. Una carrera por cada
espacio de tu corazón en busca de ese escaso amor que reaviva nuestro fuego.
¿Y recuerdas esa promesa de jamás creernos desconocidos por
muchas cosas que pasaran? Culpa de dos.
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