No creas que no es real.
Jamás has demostrado lo contrario.
Entiéndeme.
Ya no sé, ya no puedo entenderte, ya todo se me hace tan difícil que lo que me rodea no para de dar vueltas… y únicamente necesito saber que sí. Saber que estás.
Cuando más te diga que te odio, más te estaré queriendo.
Cada vez que te desprecie más ganas tendré de estar contigo, cada mirada de
odio significará el deseo de tenerte junto a mí. Todo irá a más, pero tendrás
que entenderme, ya sólo te pido eso.
Estaré a tu lado, pero no podré fingir, te quiero ahora,
después, mañana, pasado, dentro de una semana, un mes… si te quiero aquí te
querré ahí fuera y eso no cambiará.
Se fundieron en un abrazo y el silencio fue el único
testigo. Una chispa de intuición saltó, en aquel silencio sepulcral y encajaron
todos los detalles. Algo que ella no quería que éste supiese y algo que éste
hacía tiempo que sabía. Encajó todo, aquello no era más que el principio de la
gran historia. Algo que, de todos modos, había esperado. Algo que sabía que
volvería a ocurrir, aunque deseara con todas mis fuerzas que no fuera así.
¿Volverá al comienzo de todo, nuestra historia? ¿Es que
nunca jamás terminará?
El amor, para que sea auténtico, debe costarnos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario