Se dejó vencer por la pasión, calló en la lujuria y quedó atrapada en el placer.
Creía que lo malo era lo mejor, deseaba cada momento para viajar a ese placer que le provocaba el estar junto a él. Vivía para su querer, quería para poder vivir. Se dejaba llevar por cada una de sus locuras, provocando en sí un sinfín de problemas.
Estaba sumida en su adicción, la adicción que él le provocaba. El placer, la pasión, la lujuria, la excitación, la locura… todos esas emociones personificadas que vivía a cada momento. Todo eso que no podía abandonar bajo ningún concepto, lo necesitaba cada día más, tenía que alimentarse de él. Era su droga…
No puso fin a esa adicción y esa adicción le puso fin a su propia vida.
``Ven ahora. Vamos, no te quedes esperando. Juega conmigo, ven. No me dejes, no. No te olvides, por favor´´.
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