Sonríe cada vez que recuerda las palabras que él le dice, fantasea con su mente creando historias únicas para ambos. El nosotros de nuestras vidas. Recuerda el momento en el que por primera vez pudieron compartir instantes juntos, momentos en los que las cosas por estúpidas que fueran cobraban un valor desmesurado. El momento más sencillo se transformaba en el más complejo del mundo y únicamente ellos sabían qué decir, cómo reaccionar…
Tumbada en su cama, admirando con su mente su rostro al decirle lo mucho que la quería… esboza una sonrisa llena de amor y ternura. Porque ella, a pesar de todos los peros, también lo quiere más de lo que aún pueda llegar a imaginarse.
Y cada vez
que quiero
ser sensible
te metes en mi cabeza
y me conviertes
en una tonta
que quiero
ser sensible
te metes en mi cabeza
y me conviertes
en una tonta
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