Cautivadoras se acercan cada una de tus miradas centrándose
en un solo parpadeo, limitando mi rostro a una simple sonrisa. El tiempo
transcurre mientras nos disponemos a seguir en una lucha de miradas que parece
no tener fin. Un sonido conocido irrumpe en el silencio más profundo de todas
nuestras noches, dejando de lado cualquier parpadeo pasado.
La sonrisa confunde momentos de cordura que se esfuman momentáneamente,
traspasando la locura que pasa a hacerse dueña de cada uno de nuestros actos…
